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miércoles, 24 de noviembre de 2010
Mio!
Toma un respiro. Lento, muy lento. Olvida el pasado tan sólo un momento. Olvida de dónde vienes, olvida quién eres. Olvídale a él, olvida a quién te hizo daño. Olvida todo. Siente que sólo estás tú en el mundo. Sube a aquella montaña que no acaba nunca y lánzate. No, tranquila, la caída es infinita. Abre los brazos, vuela como un pájaro. Viaja, planea por cada uno de tus sueños. Siéntete grande, siéntete la dueña del cielo, del Sol y de aquella nube en forma de corazón. Toca con la punta de los dedos cada mota que se pierda en el espacio. Viaja a Marte, a Venus y a Plutón; sé la primera y la última en pisarlo y clava en él una carta de amor con el destinatario de tu gran amor; probablemente dentro de quinientos años la encontrará una nueva civilización humana de dos metros de estatura y cabezas cuadradas; probablemente... Agárrate a un cometa y siente el fuego quemándote la piel. Y por una vez en tu vida, SÓLO UNA, pon los pies en la tierra, el resto, mantén la cabeza en las nubes. Grita llorando su nombre, chilla como una loca, haz que parezca que se te va la olla, que estás como una regadera; quizás tu conciencia te conteste que estás perdida... Siéntate en la orilla del mar, en el extremo del acantilado más alto; escribe su nombre en la arena y pon debajo "4ever" con un corazón; jura amor eterno, y después dile que no puedes esperarle para siempre; túmbate mirando el horizonte y espera a aquella estrella fugaz que sabes que nunca cruzará tu cielo nublado. Extiende cada una de tus extremidades, abre y cierra brazos y piernas para dibujar un ángel en la arena seca, porque hay un hueco en tu alma, pero aún así, tienes el alma más bonita del mundo.
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